Dudas: ¿cómo debe hacerse el rodaje de un coche nuevo?

Publicado por: Admin Mercalubricantes En: Consejos conduccion En: martes, enero 10, 2017 Comentario: 0 Lecturas: 436
A día de hoy, ¿sigue siendo necesario hacerle el rodaje a los coches nuevos? Y de ser así, ¿cómo y durante cuántos kilómetros hay que hacerlo?

Actualmente, la mayoría de las marcas aseguran que no es necesario hacer ningún tipo de rodaje con sus coches tras adquirirlos. Sin embargo, hay expertos que lo siguen recomendado. Entonces, ¿en qué quedamos?

¿Cómo debe hacerse el rodaje de un coche? 

Algunos fabricantes –que no todos- afirman que sus coches, con la tecnología actual, no requieren rodaje. Sin embargo, más vale prevenir que curar. Hacer un rodaje desde luego no es perjudicial para el coche, no se pierde nada y no cuesta dinero. Son todo ventajas.

Debemos partir de la base de que el trato que se le dé al coche en sus primeros kilómetros puede afectar directamente a su rendimiento a lo largo de toda su vida útil. Los motores actuales son más resistentes y ello, unido a un mayor rigor constructivo, a la precisión con que son concebidos y a la eficacia de los lubricantes, ha permitido que haya que tomar menos precauciones cuando se estrena un coche.

Los componentes de los motores están diseñados de acuerdo con especificaciones muy rigurosas en cuanto a las medidas y los tipos de material empleados en el proceso de producción. Es cierto que hay ligeras imperfecciones ligadas a márgenes de tolerancia que siguen existiendo, por lo que siempre habrá que ir más tranquilo durante los primeros kilómetros. En esta primera fase, todos los elementos de la mecánica sufren un desgaste controlado que elimina esas pequeñas imperfecciones y las superficies de contacto se van acoplando entre sí. Como es la propia fricción la que se encarga de eliminar las impurezas, la mecánica del coche requiere cuidados que garanticen una buena adaptación de las piezas, sin esfuerzos.

Es imposible determinar con rigor la duración de un rodaje, pero existen factores que deben ser tenidos en consideración. Aquí planteamos el que sería el rodaje idóneo, que se divide en dos fases.

Fase 1:

  1. En los primeros kilómetros, entre 1.500 y 2.500, es preciso evitar regímenes de revoluciones elevados. No debes sobrepasar las 3.500 rpm en los motores de gasolina y las 2.500 en los Diesel.
  2. Nunca aceleres el motor con el coche parado, y mucho menos lo hagas trabajar antes de que esté caliente. Este consejo no se limita al rodaje, sirve para toda la vida del motor. Especialmente, si se trata de un motor turbo.
  3. Tampoco se debe rodar en un régimen de revoluciones demasiado bajo después de que el motor haya entrado en esfuerzo. No conviene rodar por debajo de 1.500 rpm en llano y mucho menos en subidas. El régimen idóneo es, en los Diesel, 2000 rpm y, en gasolina, 3.500 rpm.
  4. Si quieres incorporar un remolque a tu coche, espera a haber recorrido, al menos, 5.000 km.
  5. A pesar de que muchas marcas aseguran que ya no es necesario, aconsejamos un cambio de aceite después de los primeros 2.500 o 3.000 kilómetros. En un motor nuevo, servirá para limpiar todas las partículas producidas por la fricción de las piezas durante esta fase de rodaje.
  6. Una mención especial a la vieja máxima de no desconectar un motor turbo inmediatamente después de aparcar el coche. Tras estacionar, deja trabajar el motor al ralentí durante, como mínimo, medio minuto, para que la turbina quede debidamente lubricada.

Fase 2: 

La segunda parte del rodaje se extiende hasta los 5.000 o 6.000 kilómetros y consiste en ‘soltar’ un poco más el motor, siempre con los debidos cuidados y precauciones. Debes cuidar el motor especialmente de cara al frío, pero es preciso comenzar a ‘forzarlo’ un poco más. De esta etapa dependerá el rendimiento posterior del coche.

  1. Tras completar los 2.500 kilómetros, es necesario ir subiendo gradualmente los regímenes de revoluciones, en intervalos de 500 rpm cada 100 km. Por ejemplo, a los 3.000 kilómetros, los Diesel pueden ir rozando las 3.000 rpm; a los 4.000 kilómetros pueden elevarse hasta las 3.500 rpm y a los 5.000 kilómetros pueden alcanzar las 4.000 rpm. En los motores de gasolina, antes de los 5.000 kilómetros, el régimen puede ir subiendo un poco más.
  2. No rodar durante periodos de tiempo largos siempre a las mismas revoluciones. Si vas a hacer un viaje largo, conduce con normalidad, con las habituales variaciones de ritmo.
  3. Al llegar a los 10.000 kilómetros se puede considerar el rodaje terminado. A estas alturas el consumo de aceite ya debe estar estabilizado en el mínimo, y el rendimiento del motor debe ser el deseado. Un buen rodaje tendrá efectos beneficiosos sobre la caja de cambios, y también sobre las correas del motor, cuyo principal enemigo son los cambios de rotación repentinos a causa de las aceleraciones y reducciones.

Los frenos también requieren su rodaje.

Todo lo mencionado con respecto a acomodar los componentes del motor y la caja de velocidades es válido para las pastillas de freno, discos y tambores. Es preciso evitar frenadas bruscas o demasiado prolongadas, para no sobrecalentar los componentes antes de que estén debidamente adaptados. En coches nuevos existe el peligro de ‘cristalizar’ las pastillas cuando se calientan mucho estando nuevas. Los propios discos de freno son más sensibles estando nuevos y pueden combarse e incluso romperse cuando son sometidos a fuertes contrastes térmicos.

Fuente: autopista.es

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